Sigue el debate de Agro Ingreso Seguro – AIS y me parece que es una buena oportunidad; por un lado para frenar, corregir y evitar la utilización indebida de estos recursos, claves para el sector agropecuario; también para que la población, los campesinos en particular, conozcan en qué consiste este importante programa, los componentes e instrumentos, cómo impacta en el sector y sobre todo cómo se accede a ellos; y para involucrar a la dirigencia nacional en la discusión del modelo agropecuario, tema fundamental para el desarrollo de Colombia, que todos dicen defender, pero que poco ocupa su atención (seguramente era necesario un escándalo).
En anterior columna aporté algunos elementos de análisis, partiendo del “malestar y repugnancia” que nos causa la irregular asignación de cuantiosos recursos a unas pocas familias ricas e influyentes; pero resaltando los objetivos de la Ley: “proteger los ingresos de los productores, mejorar la competitividad, reducir la desigualdad en el campo y preparar al sector agropecuario ante la internacionalización de la economía”; mostrando la magnitud del programa: $1,4 billones asignados y 316 mil familias beneficiadas; planteando la necesidad de una evaluación en cuanto a transparencia, población objetivo y convocatorias, la discusión del modelo y una propuesta que presentamos sin éxito en la Ley de presupuesto, para limitar los recursos de AIS a pequeños productores.
En la presente semana, actuando como citante, debatimos en la Comisión Quinta con el Ministro de Agricultura, el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura IICA y la Contraloría General. Explicamos detalladamente la Ley y sus antecedentes, marcados por la preocupación frente a la realidad de la globalización y nuestra capacidad para competir, tanto para exportar nuestros productos promisorios como para contrarrestar los efectos de las importaciones en nuestro aparato productivo, considerando la fatídica experiencia de la apertura indiscriminada de los noventa y que los países desarrollados otorgan ayudas internas distorsionando los mercados. Así mismo, cuestionamos la transparencia, exigimos la recuperación de los recursos mal otorgados, sanciones ejemplarizantes a los responsables, la revisión de todo lo asignado y correctivos y controles efectivos a futuro; reclamamos una política de asistencia técnica integral a los campesinos para que puedan acceder a los recursos del Estado, la revisión del esquema de convocatorias y la evaluación con indicadores: protección de ingresos de productores, aumento de productividad y competitividad, reducción de desigualdad en el campo, empleo, ordenamiento productivo, empresarización; finalmente planteamos una discusión de fondo sobre el modelo agrario de Colombia. La invitación a los interesados y especialmente a los medios de comunicación, a profundizar en el tema con ánimo constructivo.

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